
Lo que estás viendo, es la portada de un díptico editado por El País para anunciar su próxima colección de cuentos destinada al público infantil. Y es, al mismo tiempo, un ejemplo de cómo no se deben hacer estas cosas.
Lo que más llama la atención es la pésima calidad de las ilustraciones –por llamarlas de alguna forma– que figuran en esa portada. Y eso por no hablar del logo que encabeza la página y da título a la colección.
Sorprende ver que El País, que ha utilizado en el pasado los servicios de alguno de nuestros mejores diseñadores, pueda editar un trabajo de tan baja calidad.
Convendría recordarle a ese periódico que los niños no son tontos y no se les puede ofrecer cualquier cosa, y también, que existen unos profesionales llamados ilustradores, que se dedican a hacer –bien– esas tareas.
¡Por favor, ¿hay algún ilustrador en la sala?!
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4 comentarios:
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Sí, la verdad es que hay mucho intrusismo en este terreno. Espero que esta colección acabe donde merece: en un contenedor de reciclaje.
los verdaderos diseñadores saben que una cosa es lo que uno diseña y otra, lo que luego el cliente pide.
criticar al diseñador de la coleccion en un blog que se supone es una plataforma de apoyo para los diseñadores creo que es absurdo y poco profesional.
creo que el comentario "existen unos profesionales llamados ilustradores" se sale completamente de tono pues dudo mucho que la persona encargada del diseño no sea un gran profesional y un solo trabajo no demuestra en absoluto las cualidades de una persona, máxime si está mediatizado por tantas circunstancias que se dan, los que nos dedicamos a esto los sabemos, a la hora de presentar una coleccion.
Nada, nada, que es una basura de trabajo... y el propio diseñador debería de reconocerlo. Ni están todos los que son, ni son todos los que están (hablo de los diseñadores, claro)
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